
9 de Diciembre de 2007:
Ayer fue una noche de sábado extraña, no había caído en la cuenta de la cantidad de cenas de empresas que había -yo tengo comida , pero es la próxima semana , y total somos cuatro gatos...- con lo cual ya para empezar me encontré con que por ese tipo de compromisos sólo estábamos tres de los habituales de la cuadrilla.
La noche empezó un pelín floja, porque a las 00:00 o así estaban todos los locales super vacíos , y no fue hasta una hora más tarde cuando llegó la marabunta de gente, toda la peña que salía de esas cenas de las que acabo de hablar.
El resultado fue agobiante, casi repulsivo, y ,de inmediato , me empezó a invadir esa sensación que tengo en Nochevieja cuando veo que todo se llena de pesonajes que no salen de fiesta en su puta vida y precisamente en la noche de fin de año quieren hacerlo todo en muy poco tiempo, para que se vea que están super alegres y que son muy molones, joder... los estrangularía; odio a esos gilipollas que bailan la conga a ritmo de las putas típicas canciones de Nochevieja, como esa brasileña que dice "Eh meu amigo Charlie Brown, Charlie Brown, Charlie Brown..." y que siempre ponen en las galas de la tele , esas que dirige José Luis Moreno y que presentan alguna modelo venida a menos , acompañada de un gilipollas con pretensiones de galán... de galán analfabeto de pueblo, claro.
Total, que ayer ése era el panorama. Al principio me desesperé , pero luego fue naciendo en mí el espíriritu de zoólogo que se limita a estudiar a esos cobayas humanos que conforman el paisanaje de una noche como esa. Entramos en un local donde sólo había garrulos por un lado y mujeres por otro. Las mujeres eran de dos tipos, unas mayores, por encima de los 45 años, que estaban sentadas viendo bailar al personal... ; y el resto un grupo de chicas que iban desde los 20 a los treintaitantos. Creo que no era muy dificil de discernir de qué iba aquello, los garrulos , que abundaban en gran número, estaban borrachísimos y hacían piña dándose ánimos para abordar a las chicas, venían de alguna cena de una empresa fabril de la comarca, de alguna constructora o similar , en cuanto al sector femenino era evidente que procedían de algun trabajo en el que sólo hay mujeres y siendo muy hijo de puta y analizando fríamente , por su aspecto, modales y formas de comportarse, podrían perfectamente ser las chicas de la plantilla de una empresa de limpieza , de un hotel etc. Muchas de ellas eran guapas y tenían esa gracia y ese encanto natural que algunas mujeres poseen con independencia de su formación cultural o el ambiente social del que procedan. Bailaban entre ellas , en parejas o hasta de tres en tres, a ratos desaforadamente, jugando con los equívocos sexuales, fingiendo atracción lésbica, seduciendo en la distancia a los palurdos cavernícolas o más bien dejándolos con la miel en los labios y calentándolos hasta el extremo.
Después fuimos a otros locales y la cosa era similar, el ambiente era irrespirable, no cabía un alfiler y los gilipollas seguían persiguiéndome como en Nochevieja, allá donde mirase había uno de ellos intentado demostrar lo bien que se lo pasaba , con su puto cubata en la mano mirando tías buenas a las que jamás podrá tocar , ni besar, ni susurrar guarradas al oído... porque lo que le ha tocado en la vida es otra perdedora patética como él , que también sueña por su lado con el monitor del gimnasio del barrio, que es tan guapo como Brad Pitt .
Y no importa que la cena sea de más nivel, de una empresa de seguros, o de un despacho de abogados , al final es la misma mierda; los pijoteros y los putos ganadores de la sociedad mantienen un poquito más la etiqueta, pero al final cuando los miro sólo veo seres orangutanescos y ganado; de hecho son mucho peores que los chicos de "Fontanería e instalaciones Vicente" o las chicas de la " Peluquería Pili"... je je je, sí, las mismas chicas de esa peluquería a la que todos los años y en cualquier ciudad de España les toca el gordo de Navidad, esa lluvia de millones que siempre está "bien repartida y entre gente trabajadora" y que sirve para "tapar agujeros" (mmmm..., la gente siempre pensando en el sexo) .
Pues sí... los que vienen de las cenas de alto copete son mucho más patéticos , porque al final ni sus trajes ni sus corbatas les sirven de mucho; cuando están medio mamados , los jefes de equipo de la compañia de seguros , se vuelven babosos concupiscentes que no pueden quitar sus ojos del culo de la camarera de la edad de sus hijas, y las maduritas sofisticadas de la oficina o la secretaria cachonda de turno, se vuelven mierda hacia las 6 de la mañana cuando en la discoteca de moda las comparas con esas cenicientas negras y mulatas de puticlub , que llegan en tromba al salir del curro para pasar un par de horas solas, sin tíos apestosos que las magreen, paseando esa belleza insolente que hace que todas esas zorras y esos babosos de la cena de... digamos..."Inversiones Cobo" desaparezcan y se hagan tan diminutos e insignificantes que ya ni los puedes odiar y sólo te hacen sentir pena.
Y en esas andaba yo , cuando tras salir del baño me di cuenta de que me había perdido de con mis amigos, reflexioné un instante, calibré la posibilidad de llamarles al móvil y al final simplemente me dije "estás de suerte, vete a casa tío, es una oportunidad cojonuda". De hecho ya me he "perdido" en muchas ocasiones a posta, así que salí del Carpe Diem , me acerqué a un bareto que todavía estaba abierto y pillé un cucurucho de patatas fritas. Después me largué a casa pero di un rodeo enorme por toda la ciudad, con lo cual paseé durante media hora sencillamente porque tenía que pensar.
Mmmm... y entonces deseé con todas mis fuerzas que lo que proclamaba el genial Fernando Arrabal en este video fuese una profecía y no simplemente los exabruptos absurdos de un borracho con ganas de escandalizar al personal.

